El baile flamenco

baile flamenco

Entre los especialistas y avanzados en el arte flamenco, el cante estaría por encima del baile. Según los auténticos aficionados, valoran más el cante y lo sitúan un escalón superior, en cambio entre el público en general, esta afirmación podría ser discutible. Debido a su encanto, el baile resulta mucho más vistoso y atractivo, los zapateados, los taconeos, el arte de mover las manos, los giros y caras de expresividad del bailaor o la bailaora, hace que, entre los no iniciados en este arte, resulte más fácil de entender e interpretar que el propio cante. En los locales, conocidos en el mundo flamenco como “tablaos”, el mayor gancho para atraer al público en general es el baile, y sobre todo si son locales destinados al público extranjero y el motivo es puramente comercial.

EL ARTE EN MOVIMIENTO

Haciendo un examen individual, podemos comprobar, que en la figura del hombre o “el bailaor”, prevalece el gesto del busto erguido, el zapateado, y el movimiento de brazos con las manos prácticamente inmóviles, en cambio en la mujer o “bailaora” el arte de mover los brazos va acompañado de una mayor celeridad en las manos y los dedos y su cuerpo se mueve y se retuerce, haciendo quiebros imposibles, contorsionándose y girando sobre sí misma de forma ascendente.

SIN DUENDE NO HAY ARTE

En el baile flamenco, prevalece sobre la técnica lo que en este mundo se denomina “tener duende”; el salero, la gallardía, la gracia, la personalidad, todo esto es un don natural, la técnica se aprende, pero el duende se tiene o no se tiene.  Para bailar flamenco es requisito imprescindible haber nacido con este don, ya que sólo con técnica el baile resultará frío, sin sabor y sobre todo, sin el sentimiento que este arte requiere.

LOS PALOS DEL FLAMENCO

El bailaor o la bailaora profesional dará siempre su toque personal al baile que interprete, sin regirse únicamente a las técnicas aprendidas, pero no por eso tiene que dejar olvidados los ritmos, los pasos y reglas que distinguen unos bailes de otros, y que el intérprete, se verá obligado a regirse por ellos. De esta forma podemos distinguir los diferentes palos o formas de baile; un fandango, un tango, unas bulerías, el baile por soleá, los tientos, las seguidillas o seguiriyas.

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